Mermelada de cornejo de cornalina para el invierno. - 1 recetas de cocina

La mermelada de cornejo más deliciosa se obtiene de variedades de jardín, cuyas bayas son más grandes y dulces. Y para evitar que las bayas pequeñas se encojan durante la cocción y se endurezcan, pequeños trucos culinarios ayudarán.

Mermelada de cornejo de cornalina para el invierno.

Quienes al menos una vez han tenido que recoger bayas de cornejo por baya saben lo diferentes que son cada una de ellas, no sólo en el grado de maduración, sino también en el sabor y la estructura. Por lo tanto, para obtener una buena mermelada, es necesario clasificar cuidadosamente el cornejo, separando las bayas maduras de las inmaduras. Los muy blandos hay que dejarlos a un lado sólo para comerlos.

El cornejo de maduración media es ideal para mermelada. Elegimoslos. Y las bayas más duras son buenas para la compota.

Hay muchas formas de hacer mermelada de cornejo; probablemente cada ama de casa tenga su propia receta, heredada de su abuela. Los hay clásicos: cuando las bayas se añaden al almíbar hirviendo y se hierven en una o varias etapas, y luego se enfrían. Lo más importante es no exagerar al remover, porque el cornejo hervido tiene una pulpa delicada, puede dañarse fácilmente y alterar la integridad de la mermelada. Una excelente manera de salir de la situación sería no revolver, sino agitar los platos.

Otro método clásico es hervir las bayas en agua y escurrirlas en un colador. Luego se agrega azúcar al caldo. Se hierve el almíbar y se le añade cornejo. Tenga en cuenta que la baya casi siempre se mezcla con semillas, ya que es imposible deshacerse de ellas sin destruirla por completo. Esto la diferencia mucho de las cerezas, para las cuales existe un dispositivo especial para quitar el corazón. En el cornejo, la semilla se adhiere aún más a la pulpa. En variedades pequeñas ocupa casi todo el espacio interno, mientras que las variedades de jardín son más carnosas.

Si es necesario deshacerse de las semillas, el cornejo ya hervido se frota a través de un colador. Esta es una tarea bastante laboriosa, pero a mucha gente le gusta esta opción. Ya en forma de puré, la masa se cuece al estado deseado.

La proporción de bayas y azúcar en la mermelada de cornejo suele ser de 1:1,5. Se debe agregar agua, ya que el cornejo casi no produce jugo.